La Villa Ducal de Pastrana volvió a reunir el pasado fin de semana a profesionales, aficionados y público general entorno a la apicultura. A pesar del mal tiempo, durante cuatro días centenares de personas se acercaron a conocer las últimas novedades del sector o asistieron a sus jornadas técnicas, uno de los reclamos más destacados de este evento especializado.

A pesar del mal tiempo, la XXXVII Feria Apícola Internacional de Pastrana consiguió reunir a centenares de personas, profesionales o no, entorno a la miel. La valoración general “es muy positiva, asistieron muchos profesionales y los propietarios de los stands quedaron muy satisfechos”, destaca Ángel López, presidente de la Asociación de Apicultores de Guadalajara, entidad organizadora de la Feria con la colaboración de instituciones como Diputación, Ayuntamiento de Pastrana, Asociación de Apicultores de Guadalajara y Asociación de Agricultores de Guadalajara (APAG).

Por un lado, en los stands se mostraron las últimas novedades en maquinaria y productos relacionados con la miel y sus derivados. Un recorrido de lo más interesante en el que estudiar las nuevas tendencias en el sector a nivel internacional.

Por otro, como siempre el aspecto técnico y formativo de la Feria tuvo un papel destacado. El Ciclo de Conferencias Técnicas llenó una vez más la Sala de las Caballerizas del Palacio Ducal, despertando el interés de los apicultores, especialmente en lo referente a “las enfermedades, que siguen siendo un motivo importante de preocupación”, reconoce Lola Moreno, Veterinaria Especialista en Sanidad y Producción Apícola y ponente en las jornadas.

Entre otros asuntos, durante las charlas se habló del Programa Nacional Apícola, las alergias de los apicultores o las distintas amenazas para las abejas. “Las enfermedades de las abejas, principalmente varroa y el síndrome del despoblamiento, preocupan mucho al sector. Actualmente hay pocos tratamientos disponibles y con eficacia cada vez más baja”, explica Moreno, “también el problema del etiquetado de las mieles o el cambio climático. Todo esto hace que la apicultura se esté haciendo más complicada, pero seguro que se buscarán soluciones”, asegura optimista, ya que a pesar de todo, “los censos de colmenas son cada vez más altos en este país”.

Un enfoque alentador que se comparte desde la Asociación de Apicultores de Guadalajara, dado el gran arraigo que tiene esta actividad en la provincia. Un arraigo que volverá a demostrarse el próximo año convirtiendo Pastrana y Guadalajara en el epicentro mundial de la apicultura.